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domingo, 12 de abril de 2015

Las meninas

Velázquez deja de pintar; hace pequeñas comparaciones con el cuadro y con lo que está viendo, mientras, en la sala, hay un murmullo.

INFANTA MARGARITA: ¿Le quedará mucho? (Suspira con intensidad)

REINA: No estoy segura, pero por su cara parece que no le convence mucho su trabajo.

INFANTA MARGARITA: ¡Ojalá acabe pronto! Me duele un montón el cuello y quiero ir a jugar al jardín con el perro.

PERRO: GUAU GUAU.

REY: Por favor, dejad que acabe con su trabajo, si nos movemos ahora le estropearemos todas las horas que pasó para pintarnos.

Velázquez se separa del cuadro y se presenta frente a ellos anunciando algo.

VELÁZQUEZ: Ya podéis marcharos. He acabado mi cuadro, gracias por ser pacientes y aguantar sin moveros dos horas.


Todos dejan sus puestos y se aproximan lentamente y con mucha curiosidad al cuadro. De nuevo se quedan paralizados, pero esta vez de sorpresa; quedan impresionados ante la obra de arte.

lunes, 6 de abril de 2015

La rendición de Breda

La rendición de Breda de Velázquez

Dos ejércitos, Breda a la derecha, el batallón de Flandes a la izquierda, todo ocurre en una especie de playa con una iluminación sombría, rojiza por la sangre de los bredos. Se pueden ver a dos personajes Justino de parte de Breda, y al marqués de Spinola de parte Flandres.

Spinola: (Con una sonrisa de victoria en el rostro) Bredos, la mayoría de los vuestros han caído, rendiros y viviréis.

Justino: Nunca nos rendiremos marqués (con furia en la voz y lágrimas en los ojos). Vengaremos a nuestros hermanos cueste lo que cueste (todo el ejercito a coro) ¡No nos rendiremos!

Spinola: Vosotros lo habéis querido (se alza un silencio sepulcral en el escenario y después un breve murmullo) atacad. Pero dejadme a Justino a mí.

De repente salen soldados de ambos bandos y empiezan a combatir y, en el centro, acercándose parsimoniosamente el uno al otro, paso a paso, únicamente escuchando el fragor de la batalla, están de frente el uno al otro se miran con rabia y empiezan a luchar. Se ven soldados bredos caer y otros de Flandres morir, pero, al final, solo queda un bredo, Justino, en eso el marqués habla.

Spinola: Justino, ríndete, estás solo; tus compañeros han sucumbido ante mi ejercito.

Justino: (Con el rostro impasible) Acaso tienes miedo de morir a mis manos, marqués.

Spinola: ¿Yo?, miedo (enajenado grita) ¡Muere!

En ese momento le da una estocada que le da de lleno a Justino y este muere. El telón se cierra con una canción fúnebre y el acto termina.

jueves, 2 de abril de 2015

La Gioconda

Se abre el telón, hay un escenario iluminado con una suave y tenue luz blanca iluminando a dos personas; una era una mujer y el otro era un hombre llamado, ambos estaban vestidos con un elegante pero antiguo ropaje. Leonardo está pintando sobre un lienzo a la mujer que está sentada ante  él, ella parece pensativa.

GIOCONDA: ¿Cómo has e llegado a esto? No lo entiendo ¿Por qué  insistes en torturarte? Estás sentada sobre una vieja silla frente a la persona que más quieres y lo único que haces es sonreír falsamente, como una hipócrita. Te ha fallado ymuchas veces, sí te ha fallado infinidad de veces, más de las que puedes recordar. Nunca te ha valorado, ni siquiera pareces importarle. ¿Te das cuenta? ¡No le importas ni lo más mínimo! Eres tonta, vas en su ayuda cuando te necesita. Eres una mujer, fuerte, guapa e inteligente, te mereces a alguien a tu altura, no a este hombre al que solo le interesa ganar dinero con tu pintura. ¡Reacciona! ¡Levántate! Ha llegado el momento de tomar una decisión, el momento de actuar y de dejar de pensar.

La joven se levanta. Sale de la habitación. La luz se hace más tenue. El pincel que custodiaba Leonardo se cae al suelo. El silencio invade el escenario. 

La batalla de Cascina

La batalla de Cascina de Miguel Ángel 


SOLDADO FLORENTINO:: Señor Galeotto, los soldados estamos cansados y sofocados por el calor, aquí cerca está el río Arno, ¿nos podríamos bañar?
GALEOTTO MALATESTA: Está bien soldado, nos bañaremos en el río, pero alguien tendrá que vigilar por si Acuto y los pisanos deciden atacar.
MANNO : Yo puedo ocuparme de vigilar, señor.
GALEOTTO MALATESTA: Bien, pero esté bien atento, o las consecuencias serán terribles
Después de unos minutos se oyen voces.
MANNO: ¡Alerta! ¡Los soldados pisanos atacan!
GALEOTTO MALATESTA: ¡Soldados, atacad!


miércoles, 1 de abril de 2015

El pensamiento de Munch

Munch, el pintor, acaba de terminar su cuadro. Se sienta en frente de su obra. Busca defectos.

MUNCH: ¿Por qué  nunca consigo pintar las cosas como son?

Y aunque estaba sólo en su estudio, una voz procedente de su cuadro le contesta.

EL CUADRao: Porque siempre pintas lo que sientes.

MUNCH: Los cuadros, no hablan. ¡Estoy volviéndome loco!

EL CUADRO: No. Sólo soy tu dolor, tu desesperación.

MUNCH: Ja,ja. ¿Qué desesperación? ¿Qué dolor?

EL CUADRO: Soy tú.

MUNCH: Pues, si te elimino, ya no eres más que un borrón.

EL CUADRO: Si me borras desapareces, porque soy tú mismo, tu realidad, tu imaginación, tu dolor, tus sufrimientos y tus alegrías. Soy tu mundo. Soy tú.

MUNCH: No entiendo nada. Estoy hablando con un lienzo, con una imagen distorsionada de un ser irreal.

Munch, intenta borrar la imagen que había pintado frotando el cuadro con algún disolvente.

MUNCH: Pero ¿qué me está pasando? ¡No aguanto el dolor! ¡Qué alguien me ayude!

ELCUADRO: ¡Ya te advertí que yo era tú!

Y aunque el pintor Munch, desapareció sin dejar rastro, se conoce esta obra como “el grito”. Y algunos días parece que el cuadro habla y dice: “¡Qué alguien me ayude!

El grito de Munch

martes, 31 de marzo de 2015

Pomona y Veturno

Pomona y Veturno de Francesco Melzi


Vertumo llegó de coger fruta y esperaba por Pomona a la sombra de un manzano.

POMONA:¿Ya estás vagueando? Has recogido medio cesto de fruta y ya te lo estás comiendo.

VERTUMO: No vagueo, estoy catando el fruto de mi esfuerzo. ¿Acaso has obtenido tu más fruta que yo?

POMONA: Cállate. No sabes lo que es trabajar duro. Te voy a dar una lección.

VERTUMO: ¿Que haces? Estás comiendo de mi fruta. Come de la tuya y no seas aprovechada.

POMONA: Te estoy dando una lección, ahora sabes lo que es que se aprovechen de ti.

VERTUMO: ¡Pero tendrás morro! Esto es inaudible.

Se levantan muy enfadados y comienzan a andar. Ámbos quieren fastidiar al otro. Pomona, en un arrebato, pone veneno en una de sus manzanas.

POMONA: Vertumo, vamos a hacer las paces, te invito a una manzana.

VERTUMO: Muchas gracias, Pomona, me he portado como un tonto, lo siento.

Y, pidiéndole perdón, le pegó un mordisco a la manzana. Más tarde, cayó al suelo muerto.

POMONA: ¡Oh dios mío!¡Qué he hecho!

Pomona, al contemplar el cadáver de su amigo perdió la cabeza.

POMONA: Soy un monstruo, no merezco esta vida. Mi pecado debe ser castigado. 

Y diciendo esto, mordió la manzana envenenada, cayendo al suelo muerta.
Julián Javier Rodríguez

La fragua

La fragua de Vulcano de Velázquez

 

(Apolo hace aparición con un manto y una corona de laurel. Vulcano y sus cíclopes son simples herreros)

APOLO: (Con morbo) Como lo oyes, que Marte se ha tirado a tu mujer. No es por meterme, que los problemas de pareja, a terapia, pero si fuera tú le partía la cara a ese Marte.


VULCANO: (Furioso) ¿¡Qué ha hecho que!? Me voy a... Lo voy a... Es que... Lo mato, le voy a partir la cara.

CÍCLOPE 1: (Servicial) Vulcano, tranquilo, te juro por mi único ojo que Marte no vivirá ni un solo día más.

CÍCLOPES 2/3/4: (Repitiendo a CÍCLOPE 1) Te juramos por nuestro único ojo que Marte no vivirá un solo día más.

APOLO: (Interesado por la pelea) Yo haría caso a tus cíclopes, pero iría personalmente a asesinar a Marte con las propias manos.

VULCANO: Tenéis razón, ahora mismo voy al lugar en el que se encuentre Marte y le arranco la vida de sus manos. Y además, llevaré a mi esposa para que sufran los dos juntos.

(Vulcano desaparece de la escena)

APOLO: (Sonriente) JA, JA, JA, me encantan estas peleas de adulterio. A ver si se interpone algún dios más y así tenemos pelea completa. (Dándose cuneta que los cíclopes lo escuchan) Vosotros que miráis, a trabajar.

lunes, 30 de marzo de 2015

La habitación en Arlés



Todo estaba cambiando, la vida de Van Gogh se había convertido en una pesadilla de la que no podía despertarse. Su mente se trasladaba por momentos a sitios en los que nunca nadie había estado, solo, sus "compañeros" de habitación sabían lo que realmente le estaba ocurriendo.

SILLA 1: ¡Esto no puede seguir así! Se está volviendo loco.
CAMA: La culpa la tiene Gauguin, quiere irse de Arlés. Ayer mismo se cortó una oreja, la izquierda, para ser más exactos, y me puso perdida de sangre.
MESILLA: Está perdiendo la cabeza, tenemos que hacer algo por él.
SILLA 2: ¿Y qué podemos hacer?
CAMA: Lo mejor será que intentemos que en esta habitación pase los mejores momentos de su vida.
CUADRO AUTORRETRATO : ¡Dejadme en paz! ¡No me merezco que me tratéis tan bien!
CUADRO HERMANA: Por favor hermano mío, deja de decir esas cosas, todos te queremos y estaremos siempre a tú lado.
Se volvió a hacer el silencio en aquella oscura habitación, todos esperaban la llegada de Van Gogh, pero él nunca más volvió.

El dormitorio en Arlés

Vincent van Gogh - De slaapkamer - Google Art Project.jpg


Eran ya altas horas de la madrugada cuando Van Gogh acabó de pintar uno de sus famosos cuadros. Se fue de la habitación y dejó el cuadro allí, para que se secase la pintura.

CAMA:¡Pero qué mal me ha pintado!

MESA: Pues mírame a mí, que no sé como no cojeo... ¡Vaya patas tan mal hechas!

VENTANA: Mis critales, ¡mirad mis cristales!

SILLA 1: Desde luego, este hombre no tiene ni idea de pintar... Si pretende ganarse la vida haciendo esto, mal lo veo.

SUELO: ¡Callaos ya, que está viniendo para aquí!

Van Gogh entra en la habitación. Observa el cuadro, levanta la mirada y se da cuenta de que la habitación es muy fea, rompe el cuadro y se va a dormir.

Las Meninas

Tras veinte minutos de posar para el cuadro de Velázquez, los reyes comienzan a protestar entre ellos.

REY: Amada mía, por qué habríamos aceptado la propuesta de Velázquez para que nos retratara en este cuadro...

REINA: No lo  sé , ¡pero a mí se me están cansando los brazos, y los pies ni los aguanto..!

La infanta Margarita se mete en la conversación.

INFANTA MARGARITA: ¡Yo no quiero seguir aquí! (Suspira fuerte) ¡Yo quiero salir a jugar al jardín!

REINA: Ya lo sé, pero ahora lo hecho, hecho está...

Velázquez, que ya estaba cansado de los comentarios que decían entre ellos, decidió contestarles enfurecidamente. 

VELÁZQUEZ: Ustedes decidieron aceptar mi petición, así que ahora ya no pueden marcharse.

Después de las palabras de Velázquez, los reyes y la infanta Margarita decidieron callarse, y también decidieron no volver a aceptar ninguna propuesta de Velázquez para retratarlos.


Las Meninas de Velázquez

domingo, 29 de marzo de 2015

La habitación del caos

ACTO I: Silla y Elisabeth El Cuadro

SILLA: Me niego a que os caséis. Ayer vi a Joni El Cuadro besarse con la ventana.
ELISABETH EL CUADRO: ¿Qué me estás contando silla?¿Lo dices en serio?
SILLA: ¡Y tanto! Él te lo va a negar, por supuesto, pero tú hazme caso que lo he visto todo.
ELISABETH EL CUADRO: ¡Ay dios mío, mi Joni con la ventana, con lo mal que me cae!
SILLA: Pues ya sabes hija, no te cases, vuestra relación es una mentira.

ACTO II: Elisabeth El Cuadro, Joni el Cuadro.

ELISABETH: Joni, no me mientas, ¿Has besada a la ventana?
JONI: Sí Elisabeth, pero yo te quiero a ti, aquello fue un fallo, no se volverá a repetir.
ELISABETH: Lo siento Joni, pero no puedo casarme contigo.
JONI: (Con la voz quebrada, y los ojos llorosos) No, por favor.
ELISABETH: Olvídate de mí.
JONI: ¡No! Yo te quiero, y te prometo que si te casas conmigo seremos felices para siempre.
ELISABETH: Bueno, vale, te perdonaré, pero no sé sí seré capaz de aceptar.
JONI: Genial. Estoy seguro de que dirás que sí.

ACTO III: Ventana, Cama, Mesa, Padre Toalla

CAMA: ¡La boda se tiene que celebrar a pesar de todo!
PADRE TOALLA: ¡Me niego a unirlos en matrimonio! Joni la ha traicionado, y no se pueden casar.
VENTANA: (Llorando)Yo quiero estar con Joni, pero él no me quiere.
MESA: No llores Ventana, nosotros te apoyaremos.
VENTANA: Muchas gracias Mesa.

ACTO IV: Ventana, Cama, Mesa, Padre Toalla, Elisabeth, Joni.

Es el día de la boda, en plena ceremonia. De repente el suelo se incendia.

Ventana: (Alarmada)¿Qué está pasando?
Cama: ¡El suelo está ardiendo!
Mesa: ¡Dios mío, vamos a morir!
Padre Toalla: ¡No por favor, qué dolor!
Elisabeth: Hasta siempre Joni, siempre te querré a pesar todo.
Joni: Nunca te olvidaré Elisabeth.

La habitación de Arlés de Van Gogh

San Jorge y el dragón

San Jorge y el dragón de Paolo 

San Jorge cabalga en busca de nuevas aventuras.

SAN JORGE: Acabo de escuchar un rugido de una feroz bestia,esta cerca, me acercaré aún siendo consciente del peligro que me acechaba.

San Jorge divisa a lo lejos a la joven princesa Cleodinda siendo amenazada por una bestia escupe fuego, un dragón. Poco a poco se aproxima cauteloso de no hacer ruido, la bestia lo ve pero es muy tarde, San Jorge ya había levantado su lanza y atravesado al dragón matándolo de una estocada.

PRINCESA CLEODINDA: Gracias caballero, sería para mí todo un honor saber vuestro nombre.

SAN JORGE: Mi nombre es San Jorge y el honor es todo mío, creo que una dama como vos necesita que alguien la lleve hasta palacio.

PRINCESA CLEODINDA:-Estoy de acuerdo puesto que mi caballo nada mas ver al dragón corrió asustado lejos de mi.

Vieja friendo huevos



     Vieja friendo huevos de Velázquez

Una familia sevillana y una vieja friendo huevos en una cuenca de barro, revuelve el aceite con una cuchara de madera.

NIÑO: Hoy ha sido un día duro en el campo y tengo mucha hambre. ¿Qué tal vas con la comida? ¿Está ya? 

VIEJA: Tranquilo hijo ya casi están los huevos fritos.

NIÑO: ¿Y para quién  es ese que tienes en la mano?

VIEJA: Es para tu padre que hoy viene a comer.


NIÑO: Por fin, ya viene a casa. ¡Qué bien! Hoy será un gran día. Toda la familia junta.

El Niño espera ansioso la llegada de su padre y el turno de su comida. Hoy no le importa que la comida se retrase.


                                                       

La rendición de Breda

La rendición de Breda de Velázquez

Tras años de lucha por la ciudad de Breda, Spinola y sus guerreros consiguen conquistar esta ciudad a los holandeses.


SPINOLA: Compañeros, recordad que hemos de tratar a los enemigos con caballerosidad, y sin humillación alguna. Han defendido la ciudad de Breda de manera heroica.



NASSAU: Aquí, arrodillado ante vos, hago entrega la llave de la ciudad, tal como decía el trato.

SPINOLA: Fiel enemigo, no hace falta que os arrodilleis, no permitiré que seais humillados.

Nassau aprovechó ese momento para clavar su espada en el abdomen de Spinola. Nassau, se dirige a sus guerreros.


NASSAU: Las gerras acaban cuando ya no queda nadie en pie. Luchemos hasta la muerte por nuestra ciudad.


Españoles y holandeses se enfrascan en una lucha que tan solo dura tres días, tiempo suficiente para darles la victoria y la llave de Breda a los españoles, quienes celebran la victoria con un festín de comida para los guerreros que sobrevivieron a la guerra. Dos días después, celebran el funeral de Spinola, a quien entierran en el cementerio local, poniendo una estatua de este en la entrada de la ciudad para recordar la valentía de Spinola.

La rendición de Breda

De fondo se escucha lastropas de Ambrosio llegar.

JUSTINO: (Con ironía) Ya era hora de llegar, ¿no?

Las tropas de Justino empiezan a reír.

AMBROSIO: No os riais, tratadnos con respeto. Nosotros también luchamos en esta guerra.

JUSTINO: ¿Me puedes entregar la llave? No tengo todo el día.

AMBROSIO: Os daré la llave. Pero antes prometedme que nos trataréis  bien. Dejaréis a mi pueblo libre. También espero que nos protejáis porque ahora somos de los vuestros.

Hay un silencio largo y tenso, las tropas de Justino empiezan a murmurar.

CABALLERO DE JUSTINO: (Murmurando) Ese hombre sí que es un valiente. Debería ser uno de los nuestros. (Gritando) Justino, dejadles que viva, se lo merecen.

AMBROIO: Tus guerreros te lo dicen. Pero ahora decides  tú. ¿Vas ha hacer caso a tus guerreros?

Otro silencio intenso se apodera del lugar.

JUSTNO: (Pensativo) Os dejaré vivir. Seréis uno más de nuestro reino.

AMBROSIO: (Con respeto) Ante ti me agacharé y te entregaré la llave de mi pueblo, que ahora se convertirá en nuestro pueblo.

Justino posa su mano en la espalda de Ambrosio.

JUSTINO: Creo que vas ha ser un gran caballero.

La rendición de Breda


Corría el año 1625 en Breda, los ejércitos de Flandres y Breda estaban en el campo de batalla luchando pero el ejercito de Breda se rindió. 


JUSTINO DE NASSAU: Marqué nos rendimos, pero por favor dejadnos en paz, aquí os entrego la llave de la ciudad.


MARQUÉS  SPINOLA: Tranquilo no hace falta que te arrodilles y te humilles.

Justino intentó matar al Marqués  de un golpe pero el marqués le devolvió el golpe con su espada en la cabeza y lo mató.

-MARQUÉS SPINOLA: ¡Acabad con sus guerreros y conquistad su ciudad!

Una guerra solo se gana si eres astuto y valiente. Al final ganaron la guerra y conquistaron la ciudad de Breda. Decidieron hacer una fiesta a lo grande para celebrarlo y enterrar a NASSAU en el cementerio celebrando su muerte.

El dormitorio en Arlés

El domitorio de Arlés de  Vicente Van Gogh
Un sencillo dormitorio, cuatro paredes, un suelo, un techo, muy simple. En la pared unas ventanas, unos percheros y varios cuadros. En los laterales, una cama, una pequeña mesa y un poco más lejos una silla. 

CAMA: ¡Qué gran y bonito día el de hoy! Al fin, estos dos tortolitos se van a dar un ‘para siempre’.

SILLA: Sí, sobretodo bonito.

CAMA: Silla, no sé que te pasa, deberías estar muy entusiasmada por este enlace, ya que a nosotros, los muebles, nos favorece en cierta forma.

SILLA: Te favorecerá a ti cama, pero a mí no, no le veo sentido a esto, porque no hacen buena pareja, que es esto de que un cuadro, se case con otro… ¡Así va la vida!

Después de unas horas la toalla, que es el oficial que los va a casar, es decir, el cura, está preparada para anunciar y concluir el casamiento. 

TOALLA: ¿Alguien, aquí presente, se opone a este casamiento?

SILLA: (Enfadada) Sí, yo me opongo, y me da igual, como me podáis ver o mirar, lo que me digáis, pero no puedo fingir más, no. Y a todo esto, tengo que revelar, que a mí, Jonnhy, uno de los cuadros, me besó la noche anterior. Podrá ser escandaloso, pero para mí el beso que me dio, fue con cariño y a la vez con rebeldía. Lo siento, perdón Elisabeth, pero, te lo tenía que decir, esto no podía quedar oculto.

JONNHY: Silla tiene razón, y pido perdón por no decírtelo, pero es que a hay una razón, bueno varias. Yo me casé contigo, por el bien de este espacio, pero yo nunca te amé. Silla, para mí ese beso, no sinificó nada. Pido perdón a las dos. no puedo seguir con esto.

Elisabeth y Silla se enfadaron tanto que saltaban chispas, chispas de verdad, porque la silla prendió fuego a la habitación. El pequeño dormitorio, cuatro metros cuadrados, cuatro paredes, una cama, una mesa, una silla, unos percheros con toallas, una ventana y dos cuadros, hechos cenizas. Al fin y al cabo, la llama, se acaba apagando. 

sábado, 28 de marzo de 2015

El triunfo de Baco

El triunfo de Baco de Velázquez

Baco, el Dios del vino, se acerca a unos cuantos hombres muy cansados por sus excesivas jornadas de trabajo.
BACO: Señores trabajadores, os veo muy cansados. Sé que trabajais demasiado. Por eso he venido a estar con ustedes un rato y ofrecerles compañía y un buen vino.
PRIMER TRABAJADOR: Pero, señor, nosotros no merecemos este regalo. Nuestro oficio es este. No debemos parar de trabajar. Si lo hacemos tendremos consecuencias.

BACO: Traerá consecuencias y beneficios. Con este descanso podréis trabajar mejor y más rápido.

Baco y los trabajadores pasaron toda la tarde bebiendo vino. Cuando anocheció comenzaron a recuperar el tiempo perdido y se pusieron a trabajar. Acabaron todas las tareas y agradecieron a Baco esa tarde de descanso.

El martirio de San Sebastián

El martiro de San Sebastián de Pollaiuolo

Sebastián pone su mirada en el cielo mientras siente como las flechas se clavan en su torso sin ropaje. 

SEBASTIÁN: Vosotros, intentareis matarme, acabar conmigo  pero no va a ser así, no vais a conseguirlo, ya que detrás de mí y de mis actos una gran cantidad de hombres estarán dispuestos a dar su vida por acabar con mis asesinos y conseguir vengarse de los malditos que osan hacerse con lo que me pertenece.

PRIMER BÁRBARO: Haces bien en decir todo eso, ya que estas serán tus últimas palabras y nadie más sabrá nada de ti. Si yo estuviese en tu lugar aprovecharía estos momentos para decir algo inteligente, y no para hacer aumentar nuestras ganas de acabar contigo.

SEBASTIÁN: Sé que creéis que estos son mis últimos momentos, el cielo está azul, y el agua más clara de lo habitual, mas las apariencias engañan. En menos de lo que piensas mis guerreros estarán aquí para eliminaros, y, dependiendo de como os comporteis conmigo, vuestra muerte será más digna o más horrible   

Sebastián lo afirmó con un tono de voz que prometía cumplir con lo que decía.

SEGUNDO BÁRBARO: Mi señor quizás todo lo que este hombre está diciendo no es mentira, ¿y si realmente vienen guerreros para acabar con nuestras vidas?

PRIMER BÁRBARO: No sé si es cierto, pero este mal nacido va a morir, no voy a permitir que pueda caminar por nuestras calles después de el daño que me ha causado a mí, y a mi familia.

De repente los salvajes que tenían secuestrado a Sebastián escuchan el sonido de decenas de caballos acercándose a gran velocidad.

SEBASTIÁN: Os dije que mis hombres acudirían para ayudarme, ahora ya podéis matarme, ya tengo claro que no vais a salir bien parados de aqu.

PRIMER BÁRBARO: Pues hoy es tu día de suerte, espero que disfrutes de tu fin. ¡Chicos, cargad vuestras armas, y disparad a mi señal! ¡Tres, dos, uno, espero que sufras!

En ese instante el cuerpo de Sebastián recibió cinco flechas, y pocos minutos después sus caballeros mataron a todos los salvajes que participaron en esta barbarie. En ese día el río que cruzaba aquellas tierras dejó de llevar agua cristalina, ya que estaba tintada con la sangre de aquellos que lucharon por su honor.