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sábado, 28 de febrero de 2015

Un golpe de suerte

Toda mi familia se alegró, a pesar de que el día empezó mal. Mejoró nuestra situación económica gracias a que yo rompí una ventana con un balón y tiré el cuadro favorito de mamá y por eso terminé castigado. Así descubrimos que el cuadro era un original de Dalí. 
Ese balón lo había encontrado hacía unos días en el parque. Era muy especial, lo habían robado de la exposición del equipo de futbol de Matalascañas Z y hace algo más de mes y medio que la poli le buscaba y no lo encontraba. Se piensa que había sido obra de Urdanga, un ladronzuelo del barrio que siempre robaba para ganar algo de dinero, y se sospecha que un día, decidió dejar las calderillas y empezar a ganar algo más de pasta para poder vivir de rentas. Ese Urdanga, ya de pequeño era un buen elemento, y ello, se debe a que su padre, un delincuente conocido, al que se le achacaron innumerables delitos, como fueron robos en casa de la Familia Real, y en casa de numerosos políticos y personalidades. Todo ello, se descubrió porque este personaje, al que nadie conocía, aparecía en reuniones, en fotos, en comidas, en fiestas, etc y siempre había algún robo donde estaba este hombre. Se cree que fue Urdanga, porque no tenía nada que perder y su mayor ilusión era tener ese balón con las firmas de todos los jugadores. Su padre le enseñó a robar, y un día antes del robo, lo habían usado para jugar un partido muy importante en el que se jugaban ascender a primera y quedaron con un satisfactorio resultado de 17-0. Se pensó que fue por el balón por lo que ganaron y por eso era tan valorado. El balón se hizo en Italia por una empresa muy cutre que usaba material de poca calidad y lo vendía muy barato y ese fue el último ejemplar que se vendió. 
Ese balón terminó rompiendo la ventana de mi casa y mi madre tuvo que llevar a arreglar el cuadro. Gracias a esa pequeña desgracia conocimos el valor de un cuadro que mis abuelos compraran en un mercadillo y que pensábamos que no tenía ningún valor. Todo lo descubrimos gracias a mi falta de puntería.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Caperucita Roja

Ya era muy tarde cuando Caperucita llegó a casa de su abuela, llegaba sucia y con el corazón muy acelerado. Sorprendida, su abuela le preguntó qué había  sucedido y su nieta se sentó en la cama para calmarse mientras le iba contando:
Estaban cenando,de repente, entraron dos hombres que se llevaron a sus padres; Caperucita, asustada, se escondió debajo de la mesa para que no la secuestraran a ella también. Escuchó abrir y cerrar las puertas de un coche (que debía de ser el de los secuestradores), también un fuerte acelerón, que fue lo último que pudo escuchar.
Sin saber que había pasado, cogió su caperuza roja y se fue. 
Quería llegar a casa de su abuela, pero tenía que cruzar todo el bosque, que, como era de noche, estaba oscuro. No tardó mucho en perderse, y ya de los nervios, comenzó a correr y acabó cayendo por una ladera del bosque. Rodó y rodó hasta que llegó a una pequeña llanura que le sonaba bastante, pues ahí, a veces recogía las flores que le daba a su abuela. Vio a lo lejos unas luces que venían de la casa de ésta y así es como llegó, le dijo.
Su abuela no lo pensó más veces y fue a llamar al cazador, para que las ayudaran a encontrar a los padres de Caperucita.
Fueron a la casa dónde, anteriormente, se había producido el secuestro y se fijaron que en el suelo había marcas de neumático que dejara el coche. Siguieron las marcas, hasta llegar a una pequeña casa de caramelo. La puerta estaba cerrada, pero el cazador, con su hacha logró abrirla. Se encontraron con los dos secuestradores, medios dormidos alrededor de una mesa llena de comida, los agarraron y les hicieron hablar, le preguntaron quiénes eran y dónde estaban los padres de Caperucita. Éstos les dijeron que su madre era una bruja que comía niños, y que, el otro día llegaron unos que iban al mismo colegio que Caperucita y les dijeron que sus padres cocinaban muy bien, entonces la bruja, les mandó ir a buscarlos y traérselos para ver como cocinaban.
Mientras ellos hablaban, Caperucita entró a la cocina y vio allí a sus padres, cocinando para la bruja. La niña le dijo que si les dejaba marchar, ella  le traería todos los días comida, para que no se comiera a más niños ni secuestrara a más padres. La bruja cedió, entonces, se fueron a sus casas, como si nada hubiera pasado. Y como todos los cuentos acaban con un final feliz, este también.

domingo, 22 de febrero de 2015

EL AMOR ES CIEGO

Cuando el príncipe y Blancanieves pudieron vivir felices, se convirtieron en reyes, lo primero que hicieron fue hacer un banquete, con todos sus amigos, Aurora, Cenicienta, los siete enanitos, la Bella y la Bestia, y todos los protagonistas de las demás historias famosas en todo el reino.

Al pasar unos meses, el matrimonio tuvo un hijo llamado Copo de Nieve, su rostro era blanco como el de su madre, y su mirada intensa, como la de su padre. Pasaron los años, y Copo de Nieve creció feliz, jugaba con los demás niños del reino, y paseaba por los bosques nevados. Pero un día, una muchacha, recién llegada de oriente, allí donde la nieve es solo una ilusión, consiguió enamorarlo. Blancanieves, no se fiaba de ella, y muy bien que hacía, ya que tenía fama de engatusar a los príncipes ingenuos, robarles, e irse con toda su fortuna dejándolos completamente arruinados. La astuta madre, advirtió a Copo de Nieve, pero este, ciego de amor, no le hizo caso. Dos días antes de la esperada boda, Blancanieves oyó a la futura esposa contándole a su vasallo su malvado plan. Tal y como creía que iba a suceder, la madre no se equivocó en su predicción. Llamó inmediatamente a su hijo, y este, lleno de rabia y sintiéndose completamente engañado, mandó a los guardias encerrar a la malvada chica en los calabozos del reino, para siempre.

Y al final de esta historia, la malvada muchacha de oriente malvivió durante toda su vida en los oscuros y fríos calabozos, mientras el joven príncipe, Blancanieves y su marido vivieron felices y comieron perdices, al igual que al comienzo de esta bella historia.

Marcelino y Carlota

Había una vez una tierra muy lejana llamada Murcia, donde vivía un caballero canijo y feo, llamado Marcelino, además no tenía espada. Pero a pesar de eso era más caballero que los que sí la tenían. No mataba gigantes ni ganaba guerras, mas ayudaba a todo aquel que lo necesitaba.
Cierto lunes la princesa Carlota llamó a su puerta pidiendo sus servicios; le habían robado la corona. Marcelino estaba decidido a encontrar la corona y así enamorarla. Buscó durante mucho tiempo y, dos lunes después, la encontró.
Marcelino estaba muy contento y fue directo al castillo de Carlota para llevársela. Se la dio y para enamorarla le contó las penurias que había pasado: lo habían echado de una casa a palos y había perdido un calcetín. Pero, finalmente, encontró la corona en la casa de la criada de Carlota, en el cesto de la ropa sucia, que se las había llevado por equivocación. Carlota,que era muy desagradecida, aceptó la corona, pero no le dio ni las gracias al pobre Marcelino. Por esto Marcelino decidió olvidarla e irse a su casa, muy triste, por su fracaso amoroso y por la pérdida de su calcetín.
Hasta que el martes siguiente, el amor llamó a su puerta: era la criada de Carlota, Fausta. Tenía un calcetín en la mano, y le dijo a Marcelino, que tal vez era suyo. Fausta se lo puso, y le cabía a la perfección, era su calcetín extraviado. Marcelino se lo tomó como una señal, y Fausta y él se casaron.

jueves, 5 de febrero de 2015

El final llegó demasiado pronto

Noche estrellada, los dos tumbados en la hierba fría. Él la rodea con su brazo y seguidamente un beso lleno de calor y pasión, caricias inolvidables, miradas infinitas. Estaban viviendo un amor adulto aunque en realidad eran dos adolescentes de no más de 16 años. Sus corazones latían con ganas de aventuras, de vivencias inolvidables de momentos que nunca se acabarán, pero... en el fondo sabían que eses momentos se iban a acabar. En el fondo los dos sabían que tarde o temprano sus caminos irían por lugares distintos que su vida juntos se iba a acabar. ¿Sucederá eso en realidad? La vida es un camino lleno de baches que tienes que superar de charcos que te empaparán pero que tarde o temprano te secarás y que al final de este camino todos llegamos a un mismo túnel oscuro del que, y esto es verdad, no se puede salir. En ese túnel tú dejas de mirar, poco a poco te falta la respiración y ese corazón con el que tú amaste a otra persona, con el que tú cruzaste todo el camino, deja de latir dejándote sin la vida que él mismo de taba. El camino de Ángel y Vanesa se iban a separar y ellos lo sabían pero lo que no sabían es que iba a ser tan pronto.
Eran ya las dos de la madrugada y Vanesa se tenía que ir. Ángel le acompañó asta su casa y se despidieron. Al día siguiente en el instituto los dos se vieron pero Ángel hizo como que no la vio y siguió su camino, algo había pasado. La noche anterior después de despedirse Vanesa llamó a Ángel para  darle las buenas noches pero él no contestó. Vanesa no se preocupó ya que pensaba que ya se había dormido, pero... ¿era eso lo que pasaba en realidad? Al finalizar la mañana los dos se fueron a su casa sin dirigirse la palabra y al llegar Vanesa le llamó. Él contestó rápidamente y a los segundos de descolgar el teléfono se escucha un golpe, el teléfono se había caído por razones que Vanesa desconocía. Ella llamó un par de veces más pero nadie contestaba. Lo dejó pasar por que Ángel era un chico que si le insistes mucho se cansa y se enfada. Al día siguiente en el instituto Vanesa buscaba desesperadamente a Ángel pero no lo vio, no había ido. Ella se preocupó; aal salir pasó por su casa. Todo estaba cerrado no se escuchaba nada pero lo que ella no sabía era lo que realmente pasaba dentro.
Ángel con marcas y moratones en la cara intenta escapar de su padre, un alcohólico drogadicto muy agresivo. El padre gritaba a su hijo que se escondía detrás de la puerta de su cuarto. Finalmente el padre se cansa y se marcha.
Al día siguiente por la tarde Vanesa y Ángel deciden quedar para dar una vuelta. En el momento del encuentro Vanesa le mira las heridas y los moratones a Ángel en la cara y le pregunta que le pasó pero él le contesta que se cayera en su casa y se diera en la cara. Él no quería preocuparla y ella se lo creyó.
Ángel estuvo varios días sin ir al instituto, todos preguntaban a Vanesa que le pasaba pero ella no respondía ya que no sabía nada. Un día se cansó y habló con sus padres, le contó todo, lo de que no iba a clase que tenía heridas y moratones en la cara y demás cosas y los padres de Vanesa decidieron ir a casa de Ángel para ver si todo iba bien en su casa. Cuando llegaron escucharon los gritos y las bofetadas que el padre de daba a Ángel, los dos se miraron y a los segundos escuchan el disparo de una pistola, entran corriendo y se encuentran a Ángel muerto en el suelo. El padre les apunta con la pistola, ellos intentan calmarle y con mucho cuidado el padre de Vanesa le quita la pistola de las manos y le atrapa para que no se mueva. La madre de Vanesa llama a la policía, cuando llegan ven todo el escenario y se dan cuenta de que Ángel había muerto, asesinado por su padre que esos momentos estaba borracho y drogado. Los padres de Vanesa con mucha tristeza se lo comunican, ella cae derrumbada al suelo y llorando. Desde ese momento Vanesa no volvió a ser la misma porque, aunque ella siguiera viva, su vida acabó con la muerte de él, con la muerte del que ella creía su amor verdadero.

DIARIO DE UN FIN DE SEMANA

Sábado
Este era un día para hacer trabajitos importantes, por ejemplo, mi texto versionado de Lazarillo de Tormes, o el texto de "Non perdas a palabra". Os lo contaré por partes.
Mi versión de Lazarillo de Tormes la empecé en el viernes, allá por las ocho de la tarde. Iba a escoger un pedazo del momento en que Lázaro estaba con el clérigo, como no se me ocurría nada qué hacer, he preferido elegir otro fragmento. Después de darle varias vueltas al libro, decidí eligir la primera página, porque el inicio de un libro es la parte más sencilla para escribir a la manera de uno mismo, al menos para mí.
Mientras estaba escribiendo mi texto en el ordenador se fue la luz una vez, pero por suerte, al encenderlo de nuevo cuando volvió, me apareció una ventanita en el medio de la pantalla que me informaba sobre que tenía la oportunidad de recuperar el progreso de lo que había hecho en el OpenOffice. Ese momento me vino como anillo al dedo, ya que así no tendría que empezar todo de nuevo.
Desgraciadamente, una o media hora más tarde, la luz se volvió a ir, y ya pasé de volver a encender el ordenador, porque lo más probable es que se volviera a marchar. Por todo esto que acabo de contar, he tenido que subir mi texto en este blog el sábado por la mañana.
Ahora os contaré lo que pasó con el texto de “Non perdas a palabra”. Este otro texto lo empecé el viernes por la tarde, pero como lo hacía conjuntamente con Gabriel Marcelli, en el colegio hicimos un acuerdo en el que decidimos que yo hacía el principio y la mitad del desenlace, de modo que él haría el resto del desenlace con el final. En cuanto terminé mi parte, le mandé una foto de lo escrito por WhatsApp, para que pudiera hacer su parte por su lado. Cuando acabó su parte me envió una captura de lo que había escrito en su móvil, y fue entonces el momento en el que comencé a corregirlo y a darle retoques para que concordara con lo que yo hice, y quedara de una sola pieza. Como esto de retocarlo lo hice por la noche, también tuve el problema de las idas de electricidad, de modo que también lo dejé para el sábado. En el día siguiente continué trabajando en el texto después de subir al blog el del Lazarillo, pero se me hizo un poco lioso, y por eso mismo tardé más de lo que pensaba. Después de unas dos horas frente al ordenador me acabé cansando, y dejé de darle tantas vueltas a lo escrito, de modo que hice los deberes que mandaron el viernes. Cuando me volví a poner de nuevo ante el ordenador ya eran las nueve de la noche más o menos, y acabé sobre las diez, pero cuando entraba en Internet para enviarle el trabajo a la profesora de gallego, me aparecía una pestaña que me decía: “Servidor no encontrado” de manera que no pude mandárselo a su correo.

Domingo
En este otro día encendí el ordenador temprano para enviar el correo con el texto de gallego adjunto, pero Internet seguía sin funcionar. Intenté solucionar el problema pero no era un fallo independiente que solo tenía mi ordenador, así que no pude hacer nada. Esperé unas horas por si volvía Internet, pero tampoco había manera. El fallo de Internet empezaba a ser un problema, y lo peor es que no podía mandarle un mensaje a mi compañero para avisarle del problema y decirle que tenía que enviar él el trabajo. También le llamé dos o tres veces por la tarde, pero ni siquiera comunicaba. Lo único que podía hacer era pasar el trabajo a un lápiz de memoria, para dárselo a él, y que así lo pudiera enviar desde su casa.

P.D: Este texto está escrito desde el domingo, pero por culpa de Internet tampoco lo he podido subir al blog.

lunes, 2 de febrero de 2015

Mi dama oscura

Todavía recuerdo cómo la conocí... Aquella noche debía de acabarse todo de una vez por todas. Yo era un estudiante de universidad, malo para los estudios, con una madre alcohólica, un padre desaparecido; podría decirse que la suerte no me sonrreía. 
Me encontraba sentado en la cornisa del balcón de mi séptimo piso, dispuesto a hacer que mi estrés y mi sufrimiento se fueran para siempre. Justo en ese momento, cuando me disponía a saltar, me di cuenta de su presencia. Estaba en una esquina, de pie, vestía totalmente de negro, y no conseguía descubrir qué era lo que llevaba en la mano derecha; estaba todo demasiado oscuro. Pero lo que sí me llamó la atención fue la belleza de su rostro; era una chica preciosa de ojos marrones, pelo largo y oscuro como la más tenebrosa de las noches. Ella mi miró con ojos muy apenados,  comenzó a hablarme; me dijo que ella tenía una solución mejor para todo esto, que me merecía un final mejor después de todo lo que había aguantado y sufrido, me dijo que tomara su mano y que juntos seríamos felices para siempre... Había algo en ella, algo en sus palabras que me ponía los pelos como escarpias. 
Entones, me tendió su mano, y yo, confundido, la acepté. Juntos nos adentramos en las sombras que se encontraban detrás de ella. Cuando ya todo era oscuridad y ya no se percibía el más mínimo ápice de luz me lo dijo, con una voz que me heló la sangre, ``¡Ah!, es verdad, ¡qué tonta! Se me ha olvidado decírtelo: MI NOMBRE ES MUERTE´´.

lunes, 26 de enero de 2015

Cuéntame una historia

Comenzamos nuestro recorrido por el GÉNERO NARRATIVODesde la Edad Media hasta el siglo XVIII conoceremos los hitos literarios más importantes de nuestra literatura. Aprenderemos de los clásicos a narrar y a contar historias. Por eso te proponemos un nuevo reto:
¿Quién se atreve a inventar una historia y a compartirla con nosotros?